Capítulo 2830
Giselle miró a Catalina con incredulidad.

Catalina no quiso entrar en demasiados detalles, vio la cara incrédula de Giselle y, sintiéndose mucho mejor, dijo a sus dos cuñadas: —Entremos, que hace un frío.

Mientras volvía, le dijo a la mujer que la había seguido: —A partir de ahora, no dejes entrar a esta puta sin mi permiso. Si Ricardo se atreve a traerla otra vez, pregúntale si puede soportar la ira de su madre.

Giselle se quedó paralizada en el suelo.

Poco después llegaron Ricardo y sus herman
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