Los dos bajaron juntos.
—Señor, el desayuno está listo.
Le dijo respetuosamente el mayordomo a Luna cuando ella estaba en la escalera.
Luna entró en el comedor con Kevin, el mayordomo no la siguió.
A Luna no le gustaba que la esperaba mientras comía, ya haría ella sola si necesitaba algo.
El mayordomo pensó que era cómodo servir a Luna.
—Veo que el mayordomo no sabe que eres una mujer.
Luna lo echó un vistazo y preguntó: —¿Tengo que anunciar al mundo que soy una mujer?
—No, no, basta con que lo