—De todas formas tengo que ver a su familia.
—Sólo tiene un hermano, te avisaré cuando llegue. Liberty, si me permites, tengo que ocuparme de los líos de mi familia.
Liberty entendió y entonces Chloe colgó.
—¡Suéltame, déjame ver a mamá, suéltame!
Giselle se despertó y se puso la ropa, pero sus dos cuñadas la arrastraron escaleras abajo.
La otra cuñada la siguió con alguna ropa en mano.
Ninguno de sus tres hermanos se atrevía a hablar, mirando a su padre.
Enrique, con cara pálida, estaba paraliz