Sonny le rodeó el cuello con los brazos y le dio un beso a cada lado de la cara.
Josh sonrió satisfecho y dijo: —Muy bien. Toma, este avión teledirigido es para ti.
—Gracias, tío Josh.
Sonny cogió alegremente la caja.
Josh puso al niño en el suelo.
—Grant, vamos a jugar. Dijo Sonny a su amiguito con alegría.
Después de ver a los invitados en la casa, Josh dijo: —Lo siento mucho, Grant, no sabía que estabas ahí. Te haré el regalo
—Grant, puedo regalarte este nuevo avión y voy a conseguir el otro,