—Así te será más fácil lanzarme piedras, pero tendrás que responsabilizarte de mí y cuidarme si me hieres.
—¡Eres un sinvergüenza tan descarado! —espetó Luna.
—Pensé que me ha cumplido por el hecho de que te amo sin límites. —dijo Kevin con una mala sonrisa.
—Tu desvergüenza sí que no tiene límites.
Kevin soltó una carcajada.
—Siéntate lejos de mí, no te sientes enfrente interfiriendo en mi trabajo.
Luna no quería que Kevin se sentara frente a ella. Kevin hablaba mucho y podía encontrar fácilmen