—Muy bien, pues que todo quede a disposición de Chloe en los días que yo no esté en la casa. Cualquiera que no respete a Chloe me está menospreciando.
La mayordoma se puso seria y contestó: —Señora, lo sé.
—Colgaré si no hay nada más.
Sandra terminó la llamada y bajó del avión.
No llamó a su marido ni avisó a nadie para que la recogiera. Volvió con antelación sólo para ver si Chloe podía gestionar la familia y la empresa mientras ella estaba ausente.
Ella y sus guardaespaldas pararon dos taxis.