Sin esperar a que Callum hablara, se tranquilizó: —La buena medicina es amargo pero es buena para la enfermedad, puedo terminarla aunque sea amarga.
Eso era lo que Camelia medicó. Mucha gente ni siquiera podía verla si querían pedirle que les tratara.
Fue solo gracias a la ayuda de Callum que ella estaba recibiendo tratamientos a domicilio de Camelia.
—Isa, todo irá bien, cuando te recuperes, no tendrás que tomar esa amarga medicina.
Callum sabía que la medicina era amarga, el olor flotaba en el