—Camelia, aquí tiene el agua.
Camelia agarró el vaso de agua y respondió: —Gracias, señora.
—Soy yo quien debería agradecerte. Mi hijo te invitó aquí después de que acabas de recuperarte después de dar a luz. Me siento avergonzada y ya le he criticado a Callum.
Camelia tomó medio vaso de agua y continuó.
—Está bien. También me aburrí mucho durante el período de recuperación. Hacía mucho tiempo que quería salir. Fue mi marido quien se negó e insistió en que descansara en casa. Soy médica. Sé mejo