Ella dijo: —Pensaba por qué abrí la puerta hoy sin quitarle el seguro, es que cuando salí ayer, la bloqueé. No esperaba que la señora York ha vuelto.
El perro mascota vio a Serenity y corrió hacia ella, moviendo la cola.
Serenity sonrió: —Nieves.
Acarició la cabeza de Nieves y ésta se tumbó obedientemente a sus pies.
—Cecilia, volvimos anoche.
Cecilia se rió: —No me llamaste para que te preparara los ingredientes.
—No pasa nada, aquí está muy cerca del mercado.
Cecilia llevaba mucho tiempo traba