Los ojos de Sandra se volvieron un poco fríos.
Giselle era tan ingenua que creyó en las palabras de Sandra para consolarla.
Solo Chloe era la hija biológica de Sandra.
Aunque Giselle era inocente, su padre no lo fue.
Sandra reprimió su frialdad y consoló a Giselle con voz suave: —Está bien, no llores. Ese es el tercer hijo de la familia York. ¿No es normal que te falte el respeto?
—Deja de llorar, se te ha acabado el maquillaje de tanto llorar. Ve a retocarte el maquillaje más tarde.
Sandra susp