Callum no tuvo más remedio que cumplir con sus deseos.
Después de que el mayordomo llamara a los sirvientes a llevar los regalos del auto, Callum guió a Isabela y caminó lentamente hacia su casa.
Los sirvientes lo siguieron con sus cosas.
Callum sabía que Isabela dependía de memorizar los pasos al caminar, por eso caminó despacio para que Isabela pudiera memorizarlos.
Al pasar por la casa principal del centro, Callum le dijo: —Ahora estamos parados frente a la casa principal del centro. Hay vari