Egbert se puso cara muy mala, sin decir nada.
Camelia entró en un gazebo y se sentó.
Egbert la siguió.
—Envía café y postres para saludar al señor Callum más tarde.
Egbert sacó su celular y marcó el interfono, pidiendo a los sirvientes que trajeran café, postre y algo de fruta.
También los aperitivos favoritos de Camelia.
Durante el embarazo, Camelia merendaba sin parar siempre que no estaba durmiendo. No había un momento en que su boca estuviera ociosa.
Aparte de los aperitivos, también tomaba