Isabela maldijo mentalmente a Callum cientos de veces.
Finalmente, salió del coche.
En ese momento.
Callum actuó.
Se acercó a ella, con cuidado y consideración, recogió su bastón, y la dirigió hacia su coche.
—En el futuro, déjame llevarte al trabajo.
—Ay, otra cosa.
Callum hizo una señal a los dos guardaespaldas que estaban a su lado para que se acercaran.
Eran los guardaespaldas que había traslado desde la mansión. Normalmente no llevaba guardaespaldas consigo porque no estaba en tan alta esti