Callum le dijo a Isabela, y sin importar si Isabela estuvo de acuerdo o no, decidió contestar la llamada y le entregó el celular a Isabela.
—Date prisa y sostenme el celular. Si no quieres que muramos en el mismo día, ayúdame a contestar la llamada.
Isabela no tuvo más remedio que recibir el celular.
Tomás ya estaba al otro lado del teléfono saludando en tono halagador: —Señor Callum, ¿estás libre? Te invito a comer.
Isabela acercó el celular de Callum a la oreja y, al escuchar la pregunta de su