—Te daré todas las cosas y animales que te gusten, siempre que estén dentro de mi tolerancia. No hace falta que me des las gracias, no me gusta oírte decirme gracias. Si de verdad quieres agradecérmelo, dame algo auténtico.
Serenity sonrió y respondió: —No te falta de nada, mi corazón y mi cuerpo son tuyos, ¿qué más puedo darte?
Eso era lo que le gustaba oír a Zachary.
—Riiin, riiin...
Sonó el móvil de Serenity.
Sacó el móvil y miró el identificador de llamadas sin poder esperar a contestar.
Zac