Aun así, el gamberro optó por hacer lo que dijo Serenity y se puso en contacto con Dalia por teléfono.
Serenity pidió a los dos guardaespaldas que le ayudaran a levantarse para hacer una llamada, después de todo, tumbado en el suelo, era fácil jadear al hablar.
Dalia, a quien su madre instó a ponerse en contacto con el gángster, recibió de repente una llamada de éste, y le dijo alegremente a su madre.—Mamá, mira, ya me llaman, seguro que han terminado la tarea que les encargué.
Diciendo esto, no