Ahora, todavía tenían que sentarse juntos.
Tania agarró con cariño la mano de Liberty y con una sonrisa le dijo:
—Liberty, de ahora en adelante solo ven aquí, no compres tantos regalos.
Liberty sonrió:
—No compré mucho.
Tania le echó una mirada a Sonny, que estaba abrazado por Serenity, sonrio:
—¿Quiere que te abrace, Sonny?
Mientras ayudaba a Liberty a cargar las cosas, Duncan, que en ese momento cargaba varias bolsas, intervino:
—Tía, Sonny es muy exigente. No quiere mi abrazo en absoluto.
Ta