Savana
Ya llevábamos una semana viviendo juntos, contando desde el día de nuestro matrimonio forzado. Éramos rivales que discutíamos por casi cualquier cosa y, sinceramente, todavía no me acostumbraba a compartir la misma casa con él.
A veces paseaba por la casa con toda tranquilidad, vistiendo únicamente sus bóxers. Solo eso ya había provocado más discusiones de las que podía contar.
Había estado pensando en todas sus irritantes costumbres. Todo lo que hacía parecía sacarme de quicio. A veces,