Damian caminaba por su oficina como un hombre que carga un edificio lleno sobre sus hombros. Su voz era baja, tensa y exhausta mientras sostenía el teléfono en su oreja.
"Ella salió de esta casa desde el domingo, hermano..."
Max casi se atraganta con su bebida.
"Espera, ¿DOMINGO? Hermano, hoy es VIERNES. ¿Hablas en serio ahora mismo?"
Damian se pellizcó el puente de la nariz.
"Sí. Estoy contando los días como un preso". Preguntó Max, con la voz cayendo al tono de hermano mayor.
Dami