Alita sonrió fríamente—. Por cierto, Berta, ¿tuvieron banquete cuando se casaron? No creo que tenían suficiente dinero, ¿verdad?
—Este hombre es pobre, pero aún así quieres casarte con él, ¿qué quieres de él?
—Alita—Eva apretó los dientes—.¡Sabes por qué se casó Berta!
—¡No lo sé! —Alita se rió a carcajadas —.Berta no tiene nada que ocultar, ¿verdad?
—Por supuesto que no.
Berta se levantó y recorrió su fría mirada por los rostros de todos, posándose finalmente en el de Alita.
No se inmutó mien