—Pero señor, me encuentro que...
Felipe quería hablar sobre el anillo de esmeralda, pero cuando estaba hablando, el teléfono de Carlos sonó. Su subordinado se lo entregó y le dio a Felipe una mirada de advertencia, por lo que él inmediatamente se calló.
Carlos se levantó lentamente para contestar el teléfono y tardó mucho tiempo regresar.
Se vio a Felipe con fría:—Vete.
—¿Señor?
—¡Polo está en Inglaterra, Manchester!—Carlos perdió completamente la paciencia,—¡Mañana iré a Londres, pasado mañana