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— ¡Stephanie!

Gritó a mi secretaria esperando entre rápido.

Miro una y otra vez los papeles rotos en mi escritorio, no puedo creer que ese maldito tuviera el descaro de venir hasta acá.

—Sí señor, ¿se le ofrece algo?

— ¿Quién demonios trajo este paquete?

Le pregunto apuntando la caja

— Un hombre de alrededor unos 50, estaba mal vestido y olía a tabaco

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