El paso de las palabras a la política no fue abrupto. No hubo un anuncio solemne ni una ruptura visible entre lo que se decía y lo que se hacía. Fue más bien una sedimentación lenta, como capas de discurso que, superpuestas, terminaron por volverse norma. Un día desperté y aquello que antes era una recomendación ética ya estaba inscrito como política pública, con documentos oficiales, con mesas de trabajo, con expertos que hablaban de impacto, sostenibilidad y responsabilidad compartida. El len