La noche había caído sobre la mansión como un manto silencioso, pesado y denso, pero el aire estaba cargado de una tensión casi eléctrica. Cada rincón parecía contener ecos de pasos que aún no se habían dado, cada sombra podía ocultar tanto vigilancia como traición. Zoe avanzaba por los pasillos con pasos medidos y calculados, consciente de cada crujido bajo sus botas, de cada respiración contenida de los guardias que Ethan aún creía leales. La llave descansaba segura en su bolsillo, latiendo c