Capítulo 87: Directo a la trampa.
—¡Un placer tenerlo en mi hogar, señor Robinson! —exclamó don Erik Sinclair, su rostro iluminado por una amplia sonrisa mientras extendía su mano hacia Franklin.
Franklin respondió al saludo con su habitual sonrisa, una que sabía que era solo una fachada para estas ocasiones.
—El placer es todo mío. Agradezco la invitación, señor Sinclair.
—Vamos, pase adelante, señor Robinson. Mis mejores chefs han preparado una cena gourmet que seguro les encantará. Mi sobrina es muy afortunada de tenerlo