Capítulo 20: La gratitud del CEO.
El rostro del pequeño se transformó por completo, pasando de la confusión al enojo, inflando sus mejillas, sus ojitos se llenaron de lágrimas y gritó:
—¡NO! ¡Familia mía es: mamita, papito y yo!
Franklin frunció el ceño, claramente irritado.
—Freddy Robinson, cállate. No quiero escuchar más nada del tema. Siéntate y come.
Pero el niño, herido y enfadado, se levantó de la mesa y salió corriendo hacia la playa, llorando desconsoladamente.
Jack reaccionó al instante, persiguiéndolo.
Emily,