Apenas Emily ingresó a la habitación, Johanna Baker comenzó a ayudarla.
—Usa esto también, te ayudará a disimular la panza —dijo Johanna mientras le entregaba la faja y una gabardina color crema que brillaba ligeramente bajo la luz artificial de la habitación.
Emily la tomó con manos temblorosas, observando el fino tejido de la prenda.
Dudó por un momento.
—¿Estás segura de que no sospecharán? —murmuró la pelirroja, mientras miraba de reojo hacia la esquina donde Freddy estaba sentado, co