Ruth trataba de calmar a su esposo, Antonella escuchaba los gritos de histeria de su padre, y estaban poniéndola nerviosa. Así que se apuró en sus aprontes para bajar y enfrentar al monstruo de su padre. Se colocó un fino vestido de mangas largas que le llegaba hasta las rodillas de color azul piedra, y salió con rapidez de su habitación.
- ¡Dile a tú hija que baje inmediatamente o la voy a buscar a su habitación! -gritaba Antonio
- ¡Cálmate no le hará bien a tu salud! - insistía Ruth
-