Marcos quedo con esa duda, que estableció las palabas de Antonella, para ella todo era un “juego”, bien él le demostraría que no estaba jugando, que con él los hechos eran diferentes, que no era los chiquillos con los cuales estaba acostumbrada a tratar. El resto del camino a la casa de Antonella lo hicieron en silencio, ella iba medio dormitando, él sumido en sus pensamientos. A veces la miraba con su cabeza echada a un lado y sabía que hasta su forma de dormir le gustaba., ya estaban llega