Valentina tuvo un sueño prolongado y turbador. En ese sueño, don Raúl estaba sentado en la misma banca del parque de su primer encuentro, sosteniendo el pastel de aquella ocasión, su sonrisa brillando bajo el sol.
—Valen, ven, acércate…
Con el corazón lleno de alegría, Valentina avanzó hacia él, pero justo al estar a un paso, el anciano se levantó y, con una mirada de despedida, comenzó a alejarse.
—Abuelo… —intentó seguirlo, sus pies, sin embargo, parecían anclados al suelo, incapaces de movers