Aitana se vistió con sus mejores galas, no vio a Valentina, pero sí vio a don Raúl, radiante de alegría.
La cumpleañera…
¡La cumpleañera de hoy era ella!
Pensando en que don Raúl había preparado todo esto especialmente para hoy, Aitana se llenó de orgullo, planeando alardear frente a Valentina.
Quería que Valentina entendiera que, al final, la sangre es sangre.
Que Valentina era solo un error, y ella, era la verdadera señorita de la familia Valenzuela.
Después de días de engaños y actuaciones, A