Santiago explicaba con paciencia, insistiendo:
—Tanto si es Aitana como si es Lucía, ninguna es de fiar. Si las ves, mantente alejada, y si no puedes evitarlas, llámame inmediatamente. ¿Entendido?
Santiago era serio, no cesaría hasta ver a Valentina asentir y decir:
—Entendido.
Pensando en los malos momentos que Valentina pasó ese día en el Grupo Valenzuela Joyería, Santiago sentía que un simple «entendido» no era suficiente para tranquilizarlo. Después de reflexionar, tomó una decisión:
—Parece