Valentina percibió la gravedad en la voz de Alonso y preguntó de inmediato:
—¿Qué sucedió? ¿Es algo con abuelo?
—Vuelve primero.
Alonso no ofreció más detalles. Pero, como si no estuviera tranquilo, añadió:
—Yo voy por ti.
Tras decir esto, Alonso colgó el teléfono. Valentina miró fijamente su móvil, perpleja. ¿Qué podría haber ocurrido para que Alonso estuviera tan preocupado? Elara notó su expresión preocupada.
—Señorita Lancaster, ¿qué pasa?
Valentina esbozó una sonrisa forzada.
—Nada, señorit