—¡Respira! —dijo Santiago, con un tono de voz burlón.
Valentina tomó una profunda respiración, pero al darse cuenta de que había sido atrapada, su rostro se puso aún más rojo.
Valentina rápidamente empujó a su esposo y evitó su mirada, queriendo dejar pasar el incidente, pero Santiago, viendo su intento de escapar, soltó una risa baja.
Él solo se rio una vez, y Valentina le lanzó una mirada feroz.
Aunque no dijo una palabra, sus ojos estaban llenos de advertencia, como diciendo:
—¡Ríete otra vez