Justo después de que Noah terminara de gritar, el puño de Alonso impactó fuertemente contra su rostro. La sangre brotó del labio de Noah, sus ojos se llenaron de furia, pero frente a Alonso se contuvo.
—Señor Valenzuela, no se deje engañar por ella, ella debe haberlo seducido, pero como ya le dije, ella y don Mendoza...
—Noah...
Incluso acostumbrado a la compostura, Alonso no pudo contener su ira. La forma en que Noah insultaba a Valentina era intolerable. Antes de que pudiera hacerle callar, Va