Lucía no pudo evitar encontrar cómica la situación. Siendo la única princesa de la familia Valenzuela en Guadalajara desde la desaparición de aquella chica, nunca había experimentado que alguien intentara sobornarla con dinero.
—¿Cuánto me vas a dar? —preguntó con un deje de burla.
Luna la evaluó con la mirada, a regañadientes.
—Veinte mil. Solo tienes que mantenerte fuera y decir, si alguien te pregunta, que también viste a mi prima Aitana ser empujada por esa mujer Valentina. Solo es decir una