—No, no quiero.
Ana rechazó de inmediato, su emoción incluso algo efusiva. No podía explicar por qué se sentía tan ansiosa e inquieta.
—Lo que quiero decir es que Silvia se lastimó al intentar salvarte, quiero saber de su bienestar lo más pronto posible.
—De acuerdo, entonces no nos vamos.
Lucas no insistió más, tomó la mano de Ana y ambos se sentaron afuera esperando noticias.
Pasaron seis largas horas de cirugía. Cuando finalmente sacaron a Silvia de la sala de operaciones, ya era de madrugada