Pero Silvia tampoco se atrevía a mostrar mucho, temiendo despertar sospechas, así que forzó una sonrisa.
—En ese caso, cuento contigo para que me guíes en el futuro.
—Descuida, con la relación que tenemos, ¿cómo podría traicionarte?
David le dio unas palmaditas en el hombro a Silvia, instándola a no pensar demasiado.
Silvia salió sosteniendo un montón de documentos y, justo en ese momento, se topó con Ana saliendo de la oficina de Lucas. La sonrisa en el rostro de Ana era especialmente brillante