—No creo que sea necesario. Si por un pequeño error enfrías su corazón y debilitas años de amor entre ustedes, sería perder mucho por ganar poco —reflexionó Ana, decidiendo que no debía actuar así.
Lucas sonrió levemente al escucharla.
—Ahora eres generosa, pero ¿no me has hablado ya varias veces sobre ella?
Un tono de rubor tiñó el rostro de Ana. En efecto, la actitud de Silvia la había preocupado en el pasado. Pero si Silvia ya había anunciado que estaba enamorada, ¿qué sentido tenía seguir pr