Jose sacudió la cabeza.
—No, todo está bien.
Lucas sonrió.
—Qué bueno.
Jose, por su parte, estaba observando a Lucas, lamentando que su forma de envenenar a Ana, si se aplicara en Lucas, seguramente sería descubierta. Así que, Jose tuvo que abandonar esa idea.
—Ana, llevemos a Jose a comprar algunas cosas, como ropa y zapatos, debemos adquirir algunos nuevos. No podemos seguir haciendo que use la ropa de Javier.
Ana estaba observando la interacción entre padre e hijo. Aunque nunca habían vivido