El doctor miró a Ana, quien, a pesar de las heridas visibles y el sangrado constante en su cuerpo, parecía no sentir nada. Estaba completamente absorta en conocer el estado de salud de Lucas. Aunque el médico había presenciado muchas despedidas dolorosas, este escenario todavía lo conmovió profundamente.
Quería decirle a Ana que todo estaría bien, para que ella pudiera calmarse y tratar sus heridas. Sin embargo, como un médico responsable, no podía dar una respuesta incierta en tales circunstanc