—Ya hablé con Lucas, para curar a su madre, ha prometido cultivar una relación fuerte con Javier. Una vez que Javier se encariñe con él, podrá aceptar la realidad más fácilmente.
Esta declaración cayó como una mano invisible que apretó con fuerza el corazón de Ana.
Sus ojos se abrieron de par en par, su mente se sintió como si estuviera pegada con goma.
De repente, se sintió ridícula por haber creído en las promesas de este hombre una y otra vez. Y, sin darse cuenta, había depositado una vez má