Tal acontecimiento repentino fue inesperado para todos.
Para cuando alguien se percató de lo que estaba pasando, ya era demasiado tarde para evitarlo.
El asombro inundó a la gente que rodeaba el lugar, exclamaciones de sorpresa resonaron en el aire, incluso las personas más temerosas cerraron los ojos y emitieron gritos de terror.
Ese vehículo se dirigía hacia un niño tan pequeño, sin margen para esquivarlo, era inevitable que lo golpeara.
Desde la multitud, Luna observaba con los ojos muy abier