Sin embargo, para Ana, no había ni una pizca de entusiasmo en su corazón.
El nombre de Lucas, para ella, era como un monstruo aterrador y colosal.
El rostro de Ana, oculto tras la máscara, se volvió notablemente pálido, reflejando su angustia interna.
Es innegable lo pequeño que es el mundo. Apenas había regresado a casa por un breve lapso de tiempo y se encontró cara a cara con Lucas.
Creía haber dejado atrás aquellos recuerdos del pasado, pero al escuchar el nombre de Lucas, se dio cuenta de q