Hospital
El tiempo transcurría minuto a minuto. Ana percibía cómo la inmovilidad entumecía sus extremidades, pero no se atrevía a moverse, mucho menos a alejarse. Temía que si se apartaba, su madre sería secuestrada nuevamente y desaparecería de su vista.
Desconocía cuánto tiempo había esperado cuando, finalmente, la puerta de la sala de urgencias se abrió y Teresa fue conducida hacia el exterior.
—Doctor, ¿cómo se encuentra mi madre? ¿Su salud está en peligro?
—preguntó Ana con ansiedad, acerc