Ana seguía preocupada tras el interrogatorio al que acababa de ser sometida. Había tenido suerte de salirse con la suya esta vez, pero podría no tener tanta suerte si volvía a ocurrir en el futuro.
Tampoco quería quedarse con el miedo en la familia Hernández, lo más crucial ahora era conseguir suficiente dinero rápidamente para ser capaz de sacar a su madre de la ciudad.
—Pues, Ana, la empresa está teniendo problemas de liquidez, y yo no tengo mucho dinero... —En cuanto Pablo se enteró de que