Después de haber organizado todo, Karla regresó al banquete. Tan pronto como apareció, Lucío se le acercó con el ceño fruncido.
—Karla, ¿has visto a Ana? Ha desaparecido desde hace un rato.
Lucío, tras entablar una breve charla con los demás invitados, sentía una creciente curiosidad por saber si Ana, esa figura etérea y llena de encanto, se estaba adaptando bien al ambiente o, en el caso de que el aburrimiento la embargara, si prefería retirarse antes de lo previsto. Pero su preocupación comenz