Al ver esta escena, incluso la persona más tonta podría adivinar qué le había sucedido a Ana, y más aún Lucas, quien era un hombre de mundo y experiencia. Lucas tocó la frente de Ana, quemante al tacto, indicando que alguien había drogado a la joven. Sin embargo, dado que Lucío era el anfitrión de la fiesta, Lucas confiaba en que él no haría tal cosa. Aun así, era evidente que Ana había sido víctima de un complot...
Ana, depositando su confianza en el anfitrión con una inocencia casi palpable, n