Al escuchar la voz alegre de Lucío, Ana también se contagió de felicidad.
—Eso es realmente maravilloso, felicidades Lucío, siempre supe que lo que te propones, lo logras.
—Gracias, Ana, por animarme así. Para celebrar esta buena noticia, planeo organizar una pequeña fiesta para recompensar a los empleados que han trabajado conmigo durante este tiempo y me gustaría que ustedes también vinieran a reunirse.
Lucío, quien había estado ausente de Ana por un tiempo, sugirió que ella también participar