Al ver que esa persona se había ido, Ana salió de detrás de Lucas y, sin prestarle atención, empezó a caminar hacia adelante. Lucas, viendo su expresión preocupada, temía que ella pudiera tener otro descuido y se metiera en problemas. Sin importarle si Ana estaría contenta o no, la siguió rápidamente.
—Ana, parece que tienes algo en mente. Si hay algo en lo que te pueda ayudar, solo dímelo.
Ana miró a Lucas y, sin decir una palabra, caminó hacia afuera y se sentó en un banco en una esquina donde